En esta materia te introducirás en una de las técnicas más iniciales en la manipulación del barro, un primer contacto directo con la materia desde el tacto y el movimiento de las manos, empezando a disfrutar del trabajo con la arcilla.
A partir del amasado de la arcilla, comenzarás a trabajar su textura y plasticidad, formando una bola que, mediante la presión de los pulgares y el acompañamiento de los dedos, irá transformándose poco a poco en un cuenco.
En estado de dureza de cuero —una fase intermedia de secado de la pieza— podrás intervenir la superficie realizando incisiones o generando pequeños volúmenes, aportando carácter y forma a la pieza.
Finalmente, el cuenco se decorará con esmaltes de la casa, completando el proceso desde la forma hasta el color.
Una experiencia que permite conectar con la arcilla desde el gesto, la textura y su transformación.