En esta materia se trabaja la técnica de construcción en churros, una de las formas más tradicionales y antiguas de modelado cerámico.
Se parte de una base y se construye la pieza poco a poco, superponiendo churro a churro y dando forma mediante el ritmo de las manos, definiendo una estructura en un proceso constante y consciente donde la forma se desarrolla de manera progresiva y orgánica.
Se trabaja en gres con chamota, un barro de alta temperatura que se cuece en torno a los 1240 °C, aportando resistencia y carácter a las piezas.
En el acabado se utilizan esmaltes elaborados dentro del propio taller, formulados a partir de materiales cerámicos con óxidos puros, que aportan una gama de colores con carácter propio, diferentes a los esmaltes comerciales.